Ese inexplicable amor enfermizo hacia los poderosos
(o por qué Milei sigue gobernando) Por Sandro Centurión Hay preguntas que incomodan. Preguntas que no entran en un zócalo televisivo ni se resuelven con una estadística mentirosa. Una de ellas es esta: ¿Cómo puede ser que figuras que profesan el odio, el insulto y la destrucción del otro lleguen al poder —y no sólo lleguen— sino que se sostengan, se consoliden y sean aplaudidas con fervor por una porción enorme de la sociedad? ¿Qué pasa ahí? ¿Qué onda? Podemos hablar de crisis económicas, de herencias malditas, de errores de la oposición, de fatiga social. Todo eso influye. Pero hay algo más, una cuestión un tanto más incómoda: el amor. Obvio que no cualquier amor. No el solidario ni el compasivo. Hablo de ese amor enfermizo por el poder, por quien lo encarna con gesto firme y a los gritos. El poderoso no necesita ser bueno; necesita parecer fuerte. No necesita ser justo; necesita mostrarse decidido. Y si además humilla a su semejante, mejor porque eso da la ilusión de que está h...

.png)