¿Sos o te hacés?
(Intento desesperado por comprender la era del “yo siento”) La pregunta suena por lo menos incómoda, casi agresiva, pero recorre la onda de las discusiones actuales sobre identidad. Porque cuando alguien afirma “yo soy”, no sólo está expresando una vivencia interior, sino que además está formulando una demanda pública de reconocimiento, que se podría traducir en: "yo quiero que vos me consideres de esta manera". Y en ese tire y afloje entre el sentimiento privado y la validación colectiva aparece, inevitablemente, la sospecha. No se trata de descalificar de antemano, aunque cada vez parece más difícil no hacerlo; tampoco es de buena gente censurar toda pregunta en nombre del respeto y la diversidad. En una cultura que está hasta las manos de exhibición permanente, donde el yo se construye frente a cámaras y algoritmos, distinguir entre experiencia profunda y performance (actuación) para sumar likes se vuelve, al menos, una tarea legítima. La idea de autopercepción tuvo, sin ...

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