Lo innombrado
Casi todo tiene nombre. Lo que existe, y lo que no, carga con el peso inasible del nombre.
"Quiero que me encuentres algo sin nombre", me dijo.
Y anduve a la caza de existencias fugitivas, marginales, rebeldes. Busqué en callejones, en veredas, debajo de puentes, y en bosques lejanos.
Al fin, hallé algo nunca antes visto y por lo tanto innombrado.
Llevé aquel tesoro ante la presencia amada. Para que ella lo nombrara por primera vez.
Lo hizo, y fue así que lo encerró en una jaula de vocablos.
Desde entonces repite ese nombre dado una y otra vez hasta el cansancio.
Quiere que deje de no ser y sea eso que sólo ella nombra.
Eso que ahora me yo me niego a nombrar.
Entonces, se enoja. "Podés irte", me grita.
Me suelta. Escapo.
Recupero mi inexistencia.
Había cumplido mi parte del trato.
Uno menos en las filas de los innombrados.
"Quiero que me encuentres algo sin nombre", me dijo.
Y anduve a la caza de existencias fugitivas, marginales, rebeldes. Busqué en callejones, en veredas, debajo de puentes, y en bosques lejanos.
Al fin, hallé algo nunca antes visto y por lo tanto innombrado.
Llevé aquel tesoro ante la presencia amada. Para que ella lo nombrara por primera vez.
Lo hizo, y fue así que lo encerró en una jaula de vocablos.
Desde entonces repite ese nombre dado una y otra vez hasta el cansancio.
Quiere que deje de no ser y sea eso que sólo ella nombra.
Eso que ahora me yo me niego a nombrar.
Entonces, se enoja. "Podés irte", me grita.
Me suelta. Escapo.
Recupero mi inexistencia.
Había cumplido mi parte del trato.
Uno menos en las filas de los innombrados.

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